Sep 272009
 

Ficciones postmodernas en Miami
Domingo, 09.27.09
By ADRIANA HERRERA
Especial/El Nuevo Herald

Charest-Weinberg Gallery es un espacio artístico abierto al riesgo inteligente, a exploraciones tan inusuales en su método como coherentes. Prueba de ello es el montaje de dos muestras paralelas curadas por Gean Moreno y yuxtapuestas en la exhibición Spit-Polishing a Starless Sky/Outer Space. El hecho de que ninguna de las piezas esté identificada –pese a que algunas poseen títulos– obedece a la naturaleza de un proyecto que fusiona la autoría individual y la anónima o colectiva, y también lo decorativo y lo documental; la reproducción virtual y la mecánica; y las estrategias propias del diseño o de la literatura, con el arte. Al explorar en el espacio las intersecciones de las piezas de Daniel Newman, Bhakti Baxter y Gavin Perry –que conforman la primera exhibición, Spit-Polishing a Starless Sky— con las de Gean Moreno, Ernesto Oroza, y Nicolás Lobo -que conforman la segunda, Outer Space— se logra una gran instalación colectiva, que rebasa los límites conceptuales claves.
El catálogo de esta exhibición doble, apilado a la izquierda de la entrada de la galería, evoca las imágenes que Félix González-Torres imprimió en papel periódico, alterando la relación entre las obras y el espectador. Pero aquí estamos ante otras implicaciones. Al desdoblar el catálogo descubrimos dos hojas impresas en tabloide que documentan cada muestra. La pila está colocada sobre una pieza instalada en el suelo y justamente hecha con seis copias extendidas del diagrama de dos cuadrados y un rectángulo duplicados que Oroza y Moreno obtuvieron de la impresión en prensa del oscuro “reverso” de las obras de Baxter, Newman y Perry que conformanSpit-Polishing a Starless Sky. Estas alcanzan a distinguirse por la otra cara de la hoja, aunque son pinturas “negras”, casi monocromáticas. La pintura de Newman forma parte de una serie de cuadros encontrados que “canceló” cubriéndolas casi por completo de negro “en un gesto característico de icono-fobia”, según Moreno. La bella pieza colgante de Perry está hecha sobre una alfombra rectangular común, a la que recubrió de negro. Light Tunnel de Baxter es un foco luminiscente rodeado de “un cielo sin estrellas” –como el título–, construido con trazos circulares negros, que indagan en formas reveladas por la ciencia.
En la segunda hoja del catálogo aparece por una cara del periódico el segundo diagrama de Oroza y Moreno: lo tomaron de una documentación sobre diseños populares realizada en Little Haiti, en Miami: era la fachada de una casa decorada con una simulación de piedras en la calle 79. Al reproducir la imagen a tamaño tabloide en papel se convierte en un patrón geométrico que puede multiplicarse y que usan como matriz de trabajo para producir inquietantes intersecciones. El cruce de diseños traspasado al arte, por ejemplo. Tampoco es azar que en el anverso de esta hoja aparezcan el supuesto prólogo del editor a la última novela de E.T.A. Hoffmann, y el modelo del banco que Nicolás Lobo construyó con Giancarlo Sardone tras tomarlo, como un objeto encontrado, del programa, de Google Earth, que se usa para hacer modelos virtuales arquitectónicos y para otros usos en la red, pero no para construir objetos reales.
Junto al traspaso de ese modelo virtual a un medio mecánico como el papel impreso (y a su real existencia en el espacio interior en la galería), el espectador ve, justo en frente del catálogo apilado, que con la hoja de periódico del patrón de piedras se ha empapelado por completo la pared del fondo y media pared lateral, y que el efecto de la multiplicación es asombroso: esa imagen que documentaba una intervención de decoración popular, funciona ahora como un bello papel de colgadura que duplica su efecto, además, en el espejo de una de las puertas de la galería. Pero no sólo eso: en uno de los lados de la pared empapelada está colgado el Túnel de luz de Baxter, y la impresión es que el diagrama y la pintura forman una sola obra continua. Esa fusión es tan perfecta como transgresora: la instalación sofistica el diseño espontáneo anónimo hasta usarlo como una perfecta decoración de interiores, pero también hace de la piedra papel, vuelve el objeto frágil y perecedero, del mismo modo en que disuelve la noción de autoría. Ese hilo de continuidad que tiene como base los mecanismos de reproducción y la apropiación de diseños prefabricados tanto como la incorporación de piezas que exploran otros modos de cancelación de límites se prolonga en el texto del catálogo. Hoffman, juez de oficio, pero también ilustrador, tenor y autor romántico de los Cuentos fantásticos que encandilaron a Offenbach, quien los llevó a la ópera, compuso en 1919 su extraña novela The Life and Opinions of the Tomcat Murr. Como explica el lúdico prólogo se trata de la autobiografía de un gato, que por descuido editorial, salió impreso sin notar que incorporaba las pilas de hojas de otro libro sobre un compositor, con las cuales el gato Murr jugaba. El “editor” pide disculpas por las yuxtaposiciones –paralelas a los “descuidos” de estas dos muestras fusionadas en los que una obra se incorpora a otra sin que nadie se tome el cuidado de colocar los créditos de identificación precisos–, así como por los juegos de sentido que resultan de determinados errores tipográficos. El texto habla directamente al lector, pidiendo su “discreción” y es auto-reflexivo en torno al proceso editorial, con una humorística ironía que permite introducirse en su estructura impredecible (por su naturaleza felina), y discontinua que la convierte en “una de las primeras ficciones posmodernas”. Resulta semejante en sus osadas mezclas de autores a esta exhibición que funde las pinturas en negro de una muestra, con los desbordamientos de espacios y de usos insólitos de la reproducción de la otra. El juego referencial del catálogo es interminable: Hoffmann se apropiaba, ya desde el título, de la cervantina novela de Lawrence Sterne, The Life and Opinions of Tristam Shandy, que contiene ese mismo libro dentro del libro, asteriscos en vez de ciertas palabras, una página totalmente negra, y la virtud compartida con esta exhibición –tan pulcra en su instalación minimalista que pasaría por decorativa– de expandir los límites mentales. •
adrianaherrerat@aol.com 
`Spit-Polishing a Starless Sky/Outer Space’ de Daniel Newman, Bhakti Baxter, Gavin Perry, Gean Moreno, Ernesto Oroza, y Nicolás Lobo en Charest-Weinberg Gallery, 250 NW 23 St., Space 408. Hasta el 5 de octubre.

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