Mar 282010
 

“The need for raw materials converts these places into very selective “black hollows”. All the plastic objects from the surroundings were absorbed by the mechanism, a kind of industrial cannibalism. Hordes of plastic prospectors were collecting containers from everywhere to feed the monster that was expelling little heads of Batman at the other side. Sometimes families were living with the machines inside the house, not in a patio or a cellar. A room during the day can transform itself into a plant to produce electric switches, pipes or hoses. Photos of children on the wall of the house and a small bedside table now used as a toolbox reappraised the past of the space.”
From: Menu, Baptiste. Réactions en chaine Interview with Ernesto Oroza. Azimuts 35, Cite du design, 2010.

Cabaret Punk, stage a la deriva es un powerpoint transferido a video. Recoge superficies de objetos de ­plástico fabricados por inyección en los hogares cubanos en las últimas décadas. Las materias primas de estos objetos provienen de distintas áreas de la ciudad y de sistemas de objetos asociados a diferentes momentos socio económicos de la nación. Juguetes rotos, tapas de envases, pedazos de autos rusos, colectores urbanos para basura y una infinidad de deshechos son arrastrados cada día a los hogares para ser molidos e insertados en el proceso de inyección. Durante la crisis económica de los 90, después de la interrupción de las relaciones económicas con los antiguos países socialistas, la familia se colocó al centro de la gestión productiva. El hogar cambió radicalmente. Las superficies seleccionadas en este powerpoint mapean esta transformación y diagraman la naturaleza contaminante de las practicas vernáculas empujadas por la necesidad. Proyectan el trastorno del orden estructural de la sociedad. El hogar deviene un agujero negro muy voraz, las maquinas de inyección se alimentan como monstruos. Cada pedazo de plástico, no importa su origen, toxicidad, uso anterior será reubicado por medio del proceso productivo en nuevo sistema de objetos. La lucha de fuerzas que ocurre en la cámara de inyección del molde provee un modelo especulativo de una geometría urbana modulada por fuerzas fatales de la sobrevivencia, las crisis nacionales, derivaciones incontroladas de las economías furtivas, forajidas y los ritmos biológicos familiares.


El proyecto está basado en una investigación (registro fotográfico y recolección) iniciada en el año 1993 sobre objetos de plástico que las familias cubanas produjeron en los hogares para enfrentar la crísis económica de los 90’. Para este propósito se construyeron en las casas máquinas de inyección de plástico que, con la fundición de objetos de aluminio, resaltaron entre las escasas industrias familiares posibles en Cuba. El estado había asumido desde el principio de la revolución y progresivamente toda la producción industrial arrinconando hasta la extinción todas las iniciativas industriales individuales. Las máquinas de inyección criollas construidas desde los 90′ por los creadores populares resultaban de procesos de re-invención y adaptación de sistemas técnicos muchas veces ajenos a la tecnología y procesos afines con la inyección de plásticos.

Las industrias familiares de los 90’ eran ilegales y se sustentaban por un mecanismo de recolección que traía a los espacios de producción familiar toda la materia prima recogida en la urbe. Hordas de recolectores cruzaban la ciudad para hacer fluir los restos de objetos plásticos hacia los cuartos, salas, comedores y otros espacios escogidos para la producción en el hogar. En ocasiones la materia era robada de almacenes estatales paralizados o incluso se hurtaban objetos públicos como los cestos públicos para la basura. En las casas los materiales se separaban por tipos, aunque no era un proceso muy riguroso, y se molían para fabricar los nuevos objetos que la población estaba necesitando. Además de reciclar las materias el proceso impulsó un reciclaje de formas y tipologías de objetos, pues los moldes se producían usando como referencia objetos preexistentes tanto del período capitalista cubano como de las décadas de producción e importaciones socialistas. Diseños que fueron concebidos para vidrio, metal, cerámica u otro tipo de plásticos fueron reproducidos con la turbia mezcla, emparentados (como una familia de objetos) por la misma superficie.

Desde los 90 comencé a escanear y fotografíar las superficies de estos objetos nuevos. En un mismo vaso podía reconocer por los colores los cestos para la basura del espacio público, cajas de propiedad estatal para la distribución de leche y yogurt, juguetes llegados a la isla años anteriores por el intercambio socialista o materias provenientes de mecanismos industriales.

En este proyecto las superficies operan como mapas urbanos abstractos, evocadores, anunciadores, capaces de diagramar los encuentros y contaminaciones pasadas y futuras entre las fuerzas sociales y lógicas legales y económicas en la ciudad. En el 2009 decidí conformar con estas imágenes una presentación de diapositivas (slideshow). Las agrupo en conjuntos de 100 y son proyectadas como una documentación que tiene también por su abstracción la posibilidad de funcionar como un ambiente, un stage móvil. En el año 2010 expuse el primero en una exhibición personal en INOVA, Milwaukee.

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